domingo, 24 de diciembre de 2017

NOCHEBUENA Y LOS AUSENTES


     Que esta nueva Nochebuena
nos lleve hasta la niñez,
y nos acerque otra vez
a aquella entrañable cena,
cariñosa y familiar,
que solíamos tomar,
sin saber cuánta ilusión
ponían nuestros mayores
para darnos las mejores
sopas, viandas..., turrón.

Un recuerdo para aquellos
que se fueron, pero están,
y que, por siempre estarán,
en tantos momentos bellos
grabados en nuestras mentes.

     Que en la nueva Nochebuena,
sea la mejor “buena nueva”
la de tenerlos presentes.




miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL HIMNO NACIONAL: DE PEMÁN AL "LA LA LA..."


EL HIMNO NACIONAL
(DEL “VIVA ESPAÑA” DE PEMÁN,
AL “LA LA LA...” POPULAR)

Hace algo más de diez años, cuando impartía un taller de creación literaria a mis alumnos mayores de la Universidad, una aparente inquietud nacional se extendió por el suelo patrio: “Habría” que redactar un nuevo texto (aséptico, y políticamente correcto) que se adaptase, satisfactoriamente, a la música de nuestro Himno Nacional.
Las versiones anteriores (Ventura de la Vega, 1843, Eduardo Marquina, 1927, y José María Pemán) habían sido excluidas en diferentes momentos de nuestra historia: la primera, por demasiado monárquica, la siguiente, por monárquica, meliflua y excesivamente colorista, y la tercera, por ser tendenciosamente franquista (craso error anacrónico si tenemos en cuenta que el encargo a Pemán, fue obra de don Miguel Primo de Rivera, en 1928). Eso sí, con posterioridad, Franco se encargaría de modificar algunas de las palabras de ese himno, cambiando ‘frente’ por ‘brazos’, ‘ruedas’ por ‘flechas’..., para dejar su propia huella y decir, así, la última palabra.
Con la restauración de la democracia, la discutida letra del himno franquista fue vetada por nuestro Parlamento.
Posteriores y cercanas versiones cayeron en el olvido. En la época de Aznar, varios poetas e intelectuales del momento, escogidos por su prestigio literario, neutralidad política, y pluralidad ideológica, aceptaron el reto de elaborar un texto en el que primarían la sencillez y facilidad de aprendizaje. Pero, la necesidad de utilizar un diccionario poético y de estilo para poder entenderlo, dio al traste con el ensayo.
El Comité Olímpico Español también se interesó por nuestro himno, y quiso encontrarle una letra apropiada para acompañar su música en los eventos internacionales. En una especie de concurso público, salió elegida la aportación presentada por don Paulino Cubero. Sin embargo, parece ser que, la filtración del texto antes de tiempo, las repeticiones del “Viva España”, y la alusión naíf a ciertos colores, no convenció a todos.
Finalmente, aunque escrito en 2007, en el año 2012 se presentó en público la letra original de Joaquín Sabina, que tampoco prosperó. En este caso, su contenido alegórico recordaba a otros himnos externos, aún vigentes, pero caducos.
Dicho todo esto –y en relación con ese taller de letras al que aludía más arriba–, llevado por el ánimo propio y el de algunos colegas, decidí redactar mi propia letra para nuestro himno nacional. Un texto, que sirviera, si no, para ser cantado oficialmente, al menos, para dejar constancia del afán y el deseo de un pueblo que ha luchado, y lucha, por vivir unido, en paz y en armonía. Es sencillo, repetitivo y creíble. 
¿Qué más podría decir?, aparte de que ese "la la la la la la la...", con el que los aficionados acompañan la interpretación de nuestro himno es mucho más pegadizo.
Ah, sí: que, muy posiblemente, los orígenes de su tradicional melodía podrían remontarse a una nuba andalusí de la Edad Media Busquen y juzguen ustedes.

NOTA BENE:
Entre los amigos que han tenido acceso previo al texto, los canarios echaron de menos la alusión a su Teide, y a sus mojos, los gallegos a sus rías, los asturianos a su sidra, los cántabros a sus pescadores y anchoas, los vascos al chacolí, los navarros a su Baile de la Era, los riojanos a sus bodegas, los aragoneses a sus jotas, los catalanes a sus sardanas y castellers, los baleares a sus talayotes y ensaimadas, los valencianos a sus fallas y paellas, los murcianos a sus cuadrillas y trovos, los andaluces a nuestras siestas y olivos, los melillenses a sus cuscús, los ceutíes a sus fideos con pescado, los extremeños a sus jamones y pimentón, los manchegos a sus quesos y migas, los castellanos (nuevos y viejos) a sus asados y caldos, y los madrileños a sus cocidos y callos... Pero, incluir todo esto en un himno nacional lo haría demasiado extenso. Baste saber que, en España, tenemos todo eso al alcance de la mano, y que estamos orgullosos de ello. Por eso, el himno que sigue, solo pretende apelar, genéricamente, a la grandeza de nuestra geografía, al orgullo de nuestros pueblos y de nuestras gentes y a nuestro talante pacifista y noble. Honremos, pues, todos unidos, a un país que aspira a vivir en avenencia y libertad.

RÍOS, MARES,
MONTAÑAS, CAMPOS, VALLES:
UNIDOS, CANTAD
UN HIMNO UNIVERSAL.

PLAZAS, CALLES
DE PUEBLOS Y CIUDADES:
UNIDAS, CANTAD
UN HIMNO UNIVERSAL.

HOMBRES, MUJERES:
CANTEMOS
EL HIMNO
DE UNA ESPAÑA LIBRE,
ÚNICA Y PLURAL.

HOMBRES, MUJERES,
CANTEMOS
EL HIMNO
DE UNA ESPAÑA
UNIDA,
EN CONVIVENCIA Y PAZ.