miércoles, 6 de diciembre de 2017

EL HIMNO NACIONAL: DE PEMÁN AL "LA LA LA..."


EL HIMNO NACIONAL
(DEL “VIVA ESPAÑA” DE PEMÁN,
AL “LA LA LA...” POPULAR)

Hace algo más de diez años, cuando impartía un taller de creación literaria a mis alumnos mayores de la Universidad, una aparente inquietud nacional se extendió por el suelo patrio: “Habría” que redactar un nuevo texto (aséptico, y políticamente correcto) que se adaptase, satisfactoriamente, a la música de nuestro Himno Nacional.
Las versiones anteriores (Ventura de la Vega, 1843, Eduardo Marquina, 1927, y José María Pemán) habían sido excluidas en diferentes momentos de nuestra historia: la primera, por demasiado monárquica, la siguiente, por monárquica, meliflua y excesivamente colorista, y la tercera, por ser tendenciosamente franquista (craso error anacrónico si tenemos en cuenta que el encargo a Pemán, fue obra de don Miguel Primo de Rivera, en 1928). Eso sí, con posterioridad, Franco se encargaría de modificar algunas de las palabras de ese himno, cambiando ‘frente’ por ‘brazos’, ‘ruedas’ por ‘flechas’..., para dejar su propia huella y decir, así, la última palabra.
Con la restauración de la democracia, la discutida letra del himno franquista fue vetada por nuestro Parlamento.
Posteriores y cercanas versiones cayeron en el olvido. En la época de Aznar, varios poetas e intelectuales del momento, escogidos por su prestigio literario, neutralidad política, y pluralidad ideológica, aceptaron el reto de elaborar un texto en el que primarían la sencillez y facilidad de aprendizaje. Pero, la necesidad de utilizar un diccionario poético y de estilo para poder entenderlo, dio al traste con el ensayo.
El Comité Olímpico Español también se interesó por nuestro himno, y quiso encontrarle una letra apropiada para acompañar su música en los eventos internacionales. En una especie de concurso público, salió elegida la aportación presentada por don Paulino Cubero. Sin embargo, parece ser que, la filtración del texto antes de tiempo, las repeticiones del “Viva España”, y la alusión naíf a ciertos colores, no convenció a todos.
Finalmente, aunque escrito en 2007, en el año 2012 se presentó en público la letra original de Joaquín Sabina, que tampoco prosperó. En este caso, su contenido alegórico recordaba a otros himnos externos, aún vigentes, pero caducos.
Dicho todo esto –y en relación con ese taller de letras al que aludía más arriba–, llevado por el ánimo propio y el de algunos colegas, decidí redactar mi propia letra para nuestro himno nacional. Un texto, que sirviera, si no, para ser cantado oficialmente, al menos, para dejar constancia del afán y el deseo de un pueblo que ha luchado, y lucha, por vivir unido, en paz y en armonía. Es sencillo, repetitivo y creíble. 
¿Qué más podría decir?, aparte de que ese "la la la la la la la...", con el que los aficionados acompañan la interpretación de nuestro himno es mucho más pegadizo.
Ah, sí: que, muy posiblemente, los orígenes de su tradicional melodía podrían remontarse a una nuba andalusí de la Edad Media Busquen y juzguen ustedes.

NOTA BENE:
Entre los amigos que han tenido acceso previo al texto, los canarios echaron de menos la alusión a su Teide, y a sus mojos, los gallegos a sus rías, los asturianos a su sidra, los cántabros a sus pescadores y anchoas, los vascos al chacolí, los navarros a su Baile de la Era, los riojanos a sus bodegas, los aragoneses a sus jotas, los catalanes a sus sardanas y castellers, los baleares a sus talayotes y ensaimadas, los valencianos a sus fallas y paellas, los murcianos a sus cuadrillas y trovos, los andaluces a nuestras siestas y olivos, los melillenses a sus cuscús, los ceutíes a sus fideos con pescado, los extremeños a sus jamones y pimentón, los manchegos a sus quesos y migas, los castellanos (nuevos y viejos) a sus asados y caldos, y los madrileños a sus cocidos y callos... Pero, incluir todo esto en un himno nacional lo haría demasiado extenso. Baste saber que, en España, tenemos todo eso al alcance de la mano, y que estamos orgullosos de ello. Por eso, el himno que sigue, solo pretende apelar, genéricamente, a la grandeza de nuestra geografía, al orgullo de nuestros pueblos y de nuestras gentes y a nuestro talante pacifista y noble. Honremos, pues, todos unidos, a un país que aspira a vivir en avenencia y libertad.

RÍOS, MARES,
MONTAÑAS, CAMPOS, VALLES:
UNIDOS, CANTAD
UN HIMNO UNIVERSAL.

PLAZAS, CALLES
DE PUEBLOS Y CIUDADES:
UNIDAS, CANTAD
UN HIMNO UNIVERSAL.

HOMBRES, MUJERES:
CANTEMOS
EL HIMNO
DE UNA ESPAÑA LIBRE,
ÚNICA Y PLURAL.

HOMBRES, MUJERES,
CANTEMOS
EL HIMNO
DE UNA ESPAÑA
UNIDA,
EN CONVIVENCIA Y PAZ.


jueves, 9 de noviembre de 2017

UNA CROQUETA ESPECIAL


Una oponente de Apalabrados me manda un chiste sonoro, y, aunque no sabe nada sobre mis chisnetos, le digo que voy a intentarlo. Un poco soez; pero...

UN JOVEN, QUE SE ENCUENTRA DE VISITA                            
EN CASA DE SU NOVIA COMPLACIENTE,
SE SOLAZA CON ELLA, ARDIENTEMENTE,
METIÉNDOLE LA MANO EN LA BRAGUITA.

LA MADRE DE LA CHICA, AMABLEMENTE,
A TOMAR UN BOCADO, ASÍ LE INVITA:                                         
«VEN Y PRUEBA, JOSÉ, UNA CROQUETITA».
EL CHICO SE LEVANTA, RAUDAMENTE,

Y LUEGO, DE LA FORMA MÁS DISCRETA,
PRUEBA UNA, Y FORMULA ESTE CUMPLIDO:
«ME ENCANTA EL BACALAO DE LA CROQUETA».

LA SUEGRA, CON EL MORRO RETORCIDO,
DICE: «CÁMBIA DE MANO, MARICÓN,
QUE NO ES DE BACALAO, ¡ES DE JAMÓN!».

jueves, 26 de octubre de 2017

¡ÁNIMO, JORDI, SÉ FUERTE!



He contrastado, en diferentes medios, el sugerente wasap que me llega a través de J.T.L. (quien, a su vez, lo recibe de otro corresponsal), y he de confesar que no es el motivo político, sino el social, el que me lleva a rimar esta patética anécdota con aires de romancillo. Consecuentemente, me valgo del verso octosílabo, ideal para este tipo de narración, en su estrofa más adecuada: la redondilla.

(¡Ánimo, Jordi, sé fuerte!:
es  “El Novio de la Muerte”).

Al líder de la A.N.C.,
Jordi Sánchez Picanyol,
sedicioso antiespañol,
(presunto) según la juez,

lo han metido en el talego.
Y, en la Soto del Real,
en prisión provisional,
este hijo de charnego

está pasando el quinario.
Ya desde su reclusión,
los presos de su sección
(uno de ellos, legionario)

le cantaron con tal saña
lo que Manolo Escobar,
de modo tan ejemplar
cantara (“Que viva España”),

que el Jordi no fue tan fuerte;
y, además, se acojonó
cuando alguien le cantó:
“Soy el novio de la Muerte”.

con la misma veleidad
con la que movía “rebaños”,
a sus cincuenta y tres años,
se quejó a la Autoridad.

Aquello le ha acarreado
más males de los que había,
porque la “ciudadanía”
del módulo le ha tildado

de chivata y maricona
(parece que está mal visto
hacerse pasar por listo
y actuar como “soplona”).

El mustio independentista
de la causa catalana,
responde de mala gana
cada vez que pasan lista.

Y lo último que leo,
es que un gitano le tiene
manía, y le enseña el pene
cuando salen al “recreo”.

Ante una actitud tan terca,
el Jordi, dice estar frito,
y, en español, por escrito,
ha pedido estar más cerca

de la garita de entrada
(al lado de un funcionario),
no sea que al legionario,
o que a toda “la mesnada”,

les dé por cantarle ahora
“El cara al sol” (sin nívea).
Y el Jordi está que no mea,
ni caga; tan solo llora.



sábado, 21 de octubre de 2017

DOS AMIGAS COMENTAN SOBRE UN LIGUE



De vuelta, tras una intervención quirúrgica, me reencuentro con la risa, gracias a esta historieta que me llega, vía wasap, a través de mi amigo Juan T. L,  y, aunque el original no sea suyo (siempre incide en este dato), va por él. ¿Cómo no?

DOS AMIGAS COMENTAN SOBRE UN LIGUE

«Hola, ¿qué tal anoche?», dice una.
La otra le responde: «Pues fatal;
aunque el tío en cuestión no estaba mal,
me entró de una manera inoportuna.

Me dio un beso tan fuerte y apretado,
y me mordió los labios de tal modo,
que creí que perdía el “acomodo”
del colágeno que llevo reimplantado.

Me acarició el cabello al mismo tiempo
y entonces me soltó las extensiones.
Pero luego surgió otro contratiempo».

«¿Qué pasó?», preguntó la confidente.
«Pues que, estando en aquellas efusiones,
me apretujó la cara fuertemente.

             [II]
La cosa presentaba mal cariz,
y entonces le pedí que me soltara:
el bótox, que hace poco, me inyectara
se me estaba bajando a la nariz,

al tiempo que, en la suya puntiaguda,
mis pestañas postizas y fruncidas
estaban tan clavadas y adheridas,
que parecía una nariz peluda».

«¿Y qué pasó después, querida amiga?»,
le preguntó la otra, interesada.
«Pues que de pronto, me cogió una pierna.

Y, la verdad, ¿qué quieres que te diga?,
que por mucho que una sea moderna,
ayer no la llevaba depilada.
            
[III]

Le retiré las manos con tal brío,
que las uñas postizas, que son diez,
se me cayeron todas a la vez,
al chocar con los brazos de aquel tío.

En un nuevo arrebato sexual,
me aprieta, con tal fuerza, pecho y culo,
que si no llega a ser porque reculo
mis prótesis revientan. Al final,

quiso beber champán en mi zapato».
«¿Qué romántico, no?, y qué majete».
«De romántico, nada: un mentecato.

Se tragó el corrector de mi juanete
y, por poco se ahoga. Al poco rato,
el nota se marchó. ¡Qué decepción!:

para mí, que ese tío es maricón».

                                         



miércoles, 20 de septiembre de 2017

RASCADOR ELEGANTE DE TESTÍCULOS




         
     La imagen del artilugio en cuestión se hizo pública el pasado mes de julio. 
En ese momento redacté la historia que sigue, y la envié, vía wasap, a mis
incondicionales de siempre.
    La semana pasada, en un programa de radio, unos contertulios hablaban
de él. Bromeaban sobre su existencia y uso, y se preguntaban por el tipo de
usuario que adquiriría el dichoso objeto.
   En aquellos días de período vacacional, tras una oportuna llamada telefónica,
yo ya había hecho pública la respuesta.





RASCADOR ELEGANTE DE TESTÍCULOS

Rascador elegante de testículos”,
promociona una empresa comercial,
en novedosa oferta temporal,
y exclusiva para estos adminículos.

La firma que provee estos artículos
es Findmeagift, de fama universal;
garantiza: “Satisfacción total,
y placer a los íntimos folículos”.

Usted puede pensar que esto es un cuento;
pero yo, que investigo, me he informado
de que, en un par de horas, más de un ciento

de estos nuevos objetos se han comprado.
«¿Y por parte de quién?», he preguntado.
«Pues, por miembros de nuestro Parlamento».







jueves, 14 de septiembre de 2017

CUANDO MOISÉS ANDUVO EN EL DESIERTO



Lectores y corresponsales me envían toda clase de historias para que las pase al verso. Unas ya las he publicado con anterioridad, las más son (como decía el TEBEO) “chistes viejos con caras nuevas”, otras no se ajustan al patrón preestablecido para esta versería...

La que traigo hoy comenzó su andadura virtual hace meses, pero pienso que, en estos momentos de desazón hispana, destila una rabiosa actualidad.

Me la remite Julia, querida amiga, a la que conocí en la consulta de nuestro común doctor, don Juan José Sánchez Luque (a estas alturas de la vida ¿dónde mejor podría hacer nuevas amistades?) y, aunque, en el primer cuarteto dogmatizo que no diré quién me la envió, me desdigo. Va por ella y, cómo no, por el sabio doctor que nos atiende, y que nos presentó, so pretexto de ser profesionales de la cosa académica.

CUANDO MOISÉS ANDUVO EN EL DESIERTO

La anecdótica historia que hoy os cuento,
se atribuye a un político israelí;
mas, no diré cómo llegó hasta mí,
ni quién me la envió, ni en qué momento.

En Naciones Unidas, un judío
tenía que exponer su alocución,
pero optó por abrir su intervención
con una breve historia. Dijo el tío:

«Cuando Moisés estuvo en el desierto,
golpeó su bastón contra una roca,
y brotó agua clara en ese instante.

Del manantial que puso al descubierto,
tomó agua, que se llevó a la boca,
y notó que era dulce y refrescante.

                            [II]
Le apeteció al profeta darse un baño.
Se despojó de ropa y de calzado,
y disfrutó del baño deseado
[llevaba sin bañarse más de un año].

Cuando al cabo salió, ¡vaya sorpresa!:
la ropa y el calzado ya no estaban.
Dos palestinos, que antes le miraban,
le robaron, huyendo a toda priesa».

« ¡Es falso! ―le repuso el Delegado
del Pueblo palestino― ¡So embustero!
No habíamos llegado. ¡Usted miente!».

Y replicó el judío: «Ya aclarado
qué pueblo de los dos llegó el primero,
comienzo mi discurso, Presidente».

PUESTA AL DÍA

Cierta similitud con esta historia
guarda la pretensión catalanista
de seguir con un plan soberanista
que borra, así sin más, de su memoria

que otrora fue Condado dependiente
de la antigua Corona de Aragón.
No digas más mentiras, Puigdemont,
Cataluña jamás fue independiente.


martes, 5 de septiembre de 2017

UN MÉDICO ANDALUZ EN NUEVA YORK



(A ALICIA GARCÍA RUEDA, queridísima cuñada,  y a MELI NADALES RUIZ, entrañable alumna, amiga y asesora judicial. Aunque, por separado, ambas cumplen años hoy. ¡FELICIDADES!)

Hace unos días, me llegó una historia que ya me era conocida, pero que no recordaba muy bien. Su relectura volvió a hacerme gracia, y decidí que sería apropiada para recogerla en un chisneto.
Tras una reelaboración, en la que me he visto obligado a subsanar una evidente incoherencia monetaria (los euros del texto original por los contractuales dólares), la publico hoy, con mi agradecimiento a CERES, la persona remitente.

N.B. 1: He adaptado algunos valores y rasgos del papel moneda, a la conveniencia métrica, o de rima y medida (el billete de diez por el de cinco, y la metonimia del último soneto, “cara”, por el valor representado). Por otra parte, es evidente que “York” y “sanador” no riman en consonante; pero, ¿quién en nuestra tierra pronuncia esa K final? Por último la expresión “sí o sí”, da una pista de cómo terminará esa historia… (como tantas otras).

N.B. 2:
Me atribuyo la conclusión de la enseñanza de la moraleja.

UN MÉDICO ANDALUZ EN NUEVA YORK
Un médico andaluz, no autorizado
a ejercer como tal, en Nueva York,
se anunció como experto sanador
en un centro de ocio homologado:

“Le curamos cualquier enfermedad
por solo veinte dólares; si no,
le reintegramos cien”. Y sucedió
que un abogado, al ver la novedad,

decidió aprovecharse del anuncio
y, argumentando ageusia —en castellano
es deterioro o pérdida del gusto—,

acudió con el pálpito o prenuncio,
—normal de un abogado americano—,
de ganar, sí o sí, algo muy justo.

                        [II]
En cuanto se enteró de aquella mengua
el médico le dijo a su enfermera:
«Tráigase el frasco diez de la nevera,
y póngale tres gotas en la lengua».

Dicho y hecho. Y el pícaro abogado
protestó: «Pero si esto es gasolina...»,
a lo que el licenciado en medicina
dijo: «Me debe veinte: está curado».

Aunque salió escaldado y muy corrido,
el letrado nativo no asumió
el ingenio del médico emigrante.

Y tras una semana, decidido,
volvió por la consulta, y alegó
pérdida de memoria, el muy tunante.

                        [III]
Y otra vez el doctor en medicina,
pidió el frasquito diez a su asistente,
por lo que el abogado, renuente,
protestó: «¡Ese tiene gasolina!».

«Veinte dólares —dijo el andaluz—;
pues, como puede ver, ya está curado:
la memoria ya la ha recuperado».
Aquello para el guiri fue una cruz.

No obstante, y obstinado como era,
predispuesto a ganar a todo trance,
volvió a probar fortuna algo después.

Esta vez, so pretexto de ceguera:
«Doctor, acabo de sufrir un gran percance:
no veo ni al derecho ni al revés».

                         [IV]
«Aquí tiene cien dólares, señor
—dijo el doctor—. En toda mi experiencia
nunca traté ceguera o invidencia;
ha sido usted un justo ganador».

Y le largó un billete en ese instante
(de cinco, no de cien, como dijera).
Y ante el “error” que el hombre cometiera,
el “paciente” le dijo: «So mangante.

No es de cien el billete, que es de cinco.
Se equivocó de cara», dijo el nota.
Y, en lugar de rimarle: “...Te la hinco”,

 el doctor respondió. «Pues, tomo nota:
le curé la ceguera; deme veinte».
Y el otro le pagó, y no volvió. ¡Naturalmente!

Moraleja:
“Más difícil que engañar a un andaluz,
es, que bajen el recibo de la luz”.