sábado, 21 de octubre de 2017

DOS AMIGAS COMENTAN SOBRE UN LIGUE



De vuelta, tras una intervención quirúrgica, me reencuentro con la risa, gracias a esta historieta que me llega, vía wasap, a través de mi amigo Juan T. L,  y, aunque el original no sea suyo (siempre incide en este dato), va por él. ¿Cómo no?

DOS AMIGAS COMENTAN SOBRE UN LIGUE

«Hola, ¿qué tal anoche?», dice una.
La otra le responde: «Pues fatal;
aunque el tío en cuestión no estaba mal,
me entró de una manera inoportuna.

Me dio un beso tan fuerte y apretado,
y me mordió los labios de tal modo,
que creí que perdía el “acomodo”
del colágeno que llevo reimplantado.

Me acarició el cabello al mismo tiempo
y entonces me soltó las extensiones.
Pero luego surgió otro contratiempo».

«¿Qué pasó?», preguntó la confidente.
«Pues que, estando en aquellas efusiones,
me apretujó la cara fuertemente.

             [II]
La cosa presentaba mal cariz,
y entonces le pedí que me soltara:
el bótox, que hace poco, me inyectara
se me estaba bajando a la nariz,

al tiempo que, en la suya puntiaguda,
mis pestañas postizas y fruncidas
estaban tan clavadas y adheridas,
que parecía una nariz peluda».

«¿Y qué pasó después, querida amiga?»,
le preguntó la otra, interesada.
«Pues que de pronto, me cogió una pierna.

Y, la verdad, ¿qué quieres que te diga?,
que por mucho que una sea moderna,
ayer no la llevaba depilada.
            
[III]

Le retiré las manos con tal brío,
que las uñas postizas, que son diez,
se me cayeron todas a la vez,
al chocar con los brazos de aquel tío.

En un nuevo arrebato sexual,
me aprieta, con tal fuerza, pecho y culo,
que si no llega a ser porque reculo
mis prótesis revientan. Al final,

quiso beber champán en mi zapato».
«¿Qué romántico, no?, y qué majete».
«De romántico, nada: un mentecato.

Se tragó el corrector de mi juanete
y, por poco se ahoga. Al poco rato,
el nota se marchó. ¡Qué decepción!:

para mí, que ese tío es maricón».

                                         



miércoles, 20 de septiembre de 2017

RASCADOR ELEGANTE DE TESTÍCULOS




         
     La imagen del artilugio en cuestión se hizo pública el pasado mes de julio. 
En ese momento redacté la historia que sigue, y la envié, vía wasap, a mis
incondicionales de siempre.
    La semana pasada, en un programa de radio, unos contertulios hablaban
de él. Bromeaban sobre su existencia y uso, y se preguntaban por el tipo de
usuario que adquiriría el dichoso objeto.
   En aquellos días de período vacacional, tras una oportuna llamada telefónica,
yo ya había hecho pública la respuesta.





RASCADOR ELEGANTE DE TESTÍCULOS

Rascador elegante de testículos”,
promociona una empresa comercial,
en novedosa oferta temporal,
y exclusiva para estos adminículos.

La firma que provee estos artículos
es Findmeagift, de fama universal;
garantiza: “Satisfacción total,
y placer a los íntimos folículos”.

Usted puede pensar que esto es un cuento;
pero yo, que investigo, me he informado
de que, en un par de horas, más de un ciento

de estos nuevos objetos se han comprado.
«¿Y por parte de quién?», he preguntado.
«Pues, por miembros de nuestro Parlamento».







jueves, 14 de septiembre de 2017

CUANDO MOISÉS ANDUVO EN EL DESIERTO



Lectores y corresponsales me envían toda clase de historias para que las pase al verso. Unas ya las he publicado con anterioridad, las más son (como decía el TEBEO) “chistes viejos con caras nuevas”, otras no se ajustan al patrón preestablecido para esta versería...

La que traigo hoy comenzó su andadura virtual hace meses, pero pienso que, en estos momentos de desazón hispana, destila una rabiosa actualidad.

Me la remite Julia, querida amiga, a la que conocí en la consulta de nuestro común doctor, don Juan José Sánchez Luque (a estas alturas de la vida ¿dónde mejor podría hacer nuevas amistades?) y, aunque, en el primer cuarteto dogmatizo que no diré quién me la envió, me desdigo. Va por ella y, cómo no, por el sabio doctor que nos atiende, y que nos presentó, so pretexto de ser profesionales de la cosa académica.

CUANDO MOISÉS ANDUVO EN EL DESIERTO

La anecdótica historia que hoy os cuento,
se atribuye a un político israelí;
mas, no diré cómo llegó hasta mí,
ni quién me la envió, ni en qué momento.

En Naciones Unidas, un judío
tenía que exponer su alocución,
pero optó por abrir su intervención
con una breve historia. Dijo el tío:

«Cuando Moisés estuvo en el desierto,
golpeó su bastón contra una roca,
y brotó agua clara en ese instante.

Del manantial que puso al descubierto,
tomó agua, que se llevó a la boca,
y notó que era dulce y refrescante.

                            [II]
Le apeteció al profeta darse un baño.
Se despojó de ropa y de calzado,
y disfrutó del baño deseado
[llevaba sin bañarse más de un año].

Cuando al cabo salió, ¡vaya sorpresa!:
la ropa y el calzado ya no estaban.
Dos palestinos, que antes le miraban,
le robaron, huyendo a toda priesa».

« ¡Es falso! ―le repuso el Delegado
del Pueblo palestino― ¡So embustero!
No habíamos llegado. ¡Usted miente!».

Y replicó el judío: «Ya aclarado
qué pueblo de los dos llegó el primero,
comienzo mi discurso, Presidente».

PUESTA AL DÍA

Cierta similitud con esta historia
guarda la pretensión catalanista
de seguir con un plan soberanista
que borra, así sin más, de su memoria

que otrora fue Condado dependiente
de la antigua Corona de Aragón.
No digas más mentiras, Puigdemont,
Cataluña jamás fue independiente.


martes, 5 de septiembre de 2017

UN MÉDICO ANDALUZ EN NUEVA YORK



(A ALICIA GARCÍA RUEDA, queridísima cuñada,  y a MELI NADALES RUIZ, entrañable alumna, amiga y asesora judicial. Aunque, por separado, ambas cumplen años hoy. ¡FELICIDADES!)

Hace unos días, me llegó una historia que ya me era conocida, pero que no recordaba muy bien. Su relectura volvió a hacerme gracia, y decidí que sería apropiada para recogerla en un chisneto.
Tras una reelaboración, en la que me he visto obligado a subsanar una evidente incoherencia monetaria (los euros del texto original por los contractuales dólares), la publico hoy, con mi agradecimiento a CERES, la persona remitente.

N.B. 1: He adaptado algunos valores y rasgos del papel moneda, a la conveniencia métrica, o de rima y medida (el billete de diez por el de cinco, y la metonimia del último soneto, “cara”, por el valor representado). Por otra parte, es evidente que “York” y “sanador” no riman en consonante; pero, ¿quién en nuestra tierra pronuncia esa K final? Por último la expresión “sí o sí”, da una pista de cómo terminará esa historia… (como tantas otras).

N.B. 2:
Me atribuyo la conclusión de la enseñanza de la moraleja.

UN MÉDICO ANDALUZ EN NUEVA YORK
Un médico andaluz, no autorizado
a ejercer como tal, en Nueva York,
se anunció como experto sanador
en un centro de ocio homologado:

“Le curamos cualquier enfermedad
por solo veinte dólares; si no,
le reintegramos cien”. Y sucedió
que un abogado, al ver la novedad,

decidió aprovecharse del anuncio
y, argumentando ageusia —en castellano
es deterioro o pérdida del gusto—,

acudió con el pálpito o prenuncio,
—normal de un abogado americano—,
de ganar, sí o sí, algo muy justo.

                        [II]
En cuanto se enteró de aquella mengua
el médico le dijo a su enfermera:
«Tráigase el frasco diez de la nevera,
y póngale tres gotas en la lengua».

Dicho y hecho. Y el pícaro abogado
protestó: «Pero si esto es gasolina...»,
a lo que el licenciado en medicina
dijo: «Me debe veinte: está curado».

Aunque salió escaldado y muy corrido,
el letrado nativo no asumió
el ingenio del médico emigrante.

Y tras una semana, decidido,
volvió por la consulta, y alegó
pérdida de memoria, el muy tunante.

                        [III]
Y otra vez el doctor en medicina,
pidió el frasquito diez a su asistente,
por lo que el abogado, renuente,
protestó: «¡Ese tiene gasolina!».

«Veinte dólares —dijo el andaluz—;
pues, como puede ver, ya está curado:
la memoria ya la ha recuperado».
Aquello para el guiri fue una cruz.

No obstante, y obstinado como era,
predispuesto a ganar a todo trance,
volvió a probar fortuna algo después.

Esta vez, so pretexto de ceguera:
«Doctor, acabo de sufrir un gran percance:
no veo ni al derecho ni al revés».

                         [IV]
«Aquí tiene cien dólares, señor
—dijo el doctor—. En toda mi experiencia
nunca traté ceguera o invidencia;
ha sido usted un justo ganador».

Y le largó un billete en ese instante
(de cinco, no de cien, como dijera).
Y ante el “error” que el hombre cometiera,
el “paciente” le dijo: «So mangante.

No es de cien el billete, que es de cinco.
Se equivocó de cara», dijo el nota.
Y, en lugar de rimarle: “...Te la hinco”,

 el doctor respondió. «Pues, tomo nota:
le curé la ceguera; deme veinte».
Y el otro le pagó, y no volvió. ¡Naturalmente!

Moraleja:
“Más difícil que engañar a un andaluz,
es, que bajen el recibo de la luz”.


sábado, 19 de agosto de 2017


Hoy es el cumpleaños de Fernando Raya, persona irrepetible a la que, en tantas ocasiones, he llamado “mi mejor valedor en la UMA”.
Un compañero y amigo que, a partir de ahora, empieza a disfrutar de una merecidísima jubilación, situación que le llevará, sin duda, a afrontar un nuevo reto: hermanar el tiempo libre, con un estilo de ser, propio de su desinteresada entrega a tantos, desde siempre, y a cambio de tan poco.
Querido Fernando, este es un pequeño homenaje a tu labor, un tributo personal a tu amistad, al que se une otro entrañable y querido compañero, J.T. López. Un abrazo de ambos. ¡Felicidades!

LA RUBIA Y EL TONTUELO EN SAN FERMÍN
Rubia despampanante en San Fermín
durante el recorrido de un encierro.
Subida en el vallado, junto a un cierro,
ignora que debajo, un chiquitín,

un conocido tonto de Pamplona,
observa la entrepierna peludita
de la joven, que, a pelo y sin braguita,
luce una minifalda coquetona.

De pronto, ella repara que el tontuelo
la mira embelesado desde el suelo:
«Pues tú, de tonto tonto, tienes poco

—le dice—. Lo simulas; tú eres listo».
Y el parvo va y contesta: «Tú tampoco
eres tan rubia rubia, que lo he visto».




lunes, 7 de agosto de 2017

UNA HISTORIA DE TEATINOS



HISTORIA DE TEATINOS

El descubrimiento de esta Historia Teatinensis, data de comienzos de siglo. El contenido general del manuscrito adaptado, no supera las sesenta páginas, y no ha sido hecho público por el momento.
La historia en cuestión se hace eco de unos extraños sucesos acaecidos en la antigua abadía teatina de Málaga, y cuyos orígenes tienen relación con la ingestión de una extraña pócima preparada por los monjes del primitivo convento. La datación de los hechos podría situarse hacia la segunda mitad del siglo XVII, aunque su redacción es posterior, hacia mil seiscientos setenta, año en el que los monjes de San Cayetano, a instancias del arzobispo de Granada, deciden abandonar su primitiva ubicación para instalarse entre el Haza de Carranque y los arroyos de El Almendral y de las Cañas, en una zona de tejares distante de la ciudad de Málaga algo menos de una legua.
La actual colación de la historia con el texto original, pretende justificar unas supuestas apariciones de entidades fantasmales (consecuencia del grave pecado cometido por una facción de monjes). Apariciones que, según un diario del momento, se produjeron en dos de las torres de la Facultad de Filosofía y Letras, la de Filologías modernas y la de Lengua y Literatura, durante las noches de un curso académico que, a la postre, resultó movidito.
Dicho esto, y, dado que hoy, siete de agosto, se celebra la festividad de San Cayetano, he querido traer a este blog la historia (condensada) de las más que probables extrañas circunstancias que se dieron, tras la llegada de la Orden de Teatinos a Málaga, con unos efectos que han podido durar hasta nuestros días.

Los nombres de don Alfonso Vázquez, insigne escritor y periodista de La Opinión de Málaga, y de don Gonzalo Pancorbo, reconocido endocrinólogo que tan acertadamente dio con los efectos de la carruata, no son ajenos a este escrito que, muy posiblemente, verá la luz, en su versión extendida, en el próximo mes de diciembre.

Episodio Primero
(En el que se habla de la antigua abadía, de las gentes que por ella pasaban y de las propiedades de la carruata)

Teatinos fue de curas
casa y famosa abadía,
adonde, ha tiempo acudía,
en demanda de venturas                                 04
gentes de gran disciplina,
penitencia y oración
que, al probar la colación
de su famosa cocina,                                        08
se sentía tan feliz
que, honrando a San Cayetano,
profesaba como hermano.

Según la crónica diz,                                        12
«Quien en la casa comía
se aclimataba al convento,
de modo que, a más de un ciento,
su refectorio acogía».                                       16

De entre tantos reunidos
en el figón abacial
alcanzaron sin igual
fama unos frailes, venidos                               20
de tierras, allende el mar,
con productos novedosos
a los que solían curiosos
usos y servicios dar.                                         24

Habían traído patatas,
pimientos chiles, tomates,
chirimoyas y aguacates
y las preciadas carruatas,                                 28
una variedad de yuca
que, hervida, daba bramante,
mientras que el caldo sobrante
daba vigor la «cuca».                                       32

Tomado a cortos sorbitos,
aquel brebaje pudendo
producía un estupendo
efecto en los laxos «pitos».                             36
Consecuencia natural:
la Comunidad notaba
que aquel caldo despertaba
su apetito sexual.                                              40

Mas el colonial «invento»
creó un ambiente nocivo,
desenfrenado y lascivo
en los monjes del convento,                            44
pues, en verdad, fue notorio
que hubo frailes que saltaron
las tapias y se escaparon
tras beber del colutorio.                                  48
Loca actitud que se entiende,
toda vez que en la abadía
dama o doncella no había,
y había que buscarla allende;                          52
por lo que, hallando mujer
—fuese honrada o meretriz—,
la misma crónica diz:
«Le proponían yacer».                                     56
 
Episodio Segundo
(En donde se habla de la solución adoptada por el abad para evitar males mayores en su convento)

Aquella actitud frailuna
de tanto monje en pelete
llegó a poner en mal brete
al abad de la comuna,                                      60
quien, decidido a acabar
con aquellos incidentes,
reunió, un buen día, a sus gentes
y les invitó a cambiar:                                               64

«Desde hoy, queridos hijos,
nos estará prohibido
beber de ese caldo hervido
que estimula nuestros «pijos».                       68
Me consta que esa carruata
que se cuece en la cocina,
no es ninguna medicina
sino veneno que mata».                                  72

Tras el sermón del prior
elevóse un gran murmullo
pues, ni el mismo Perogrullo
lo hubiese dicho mejor.                                   76

[Mas como pronto verá
Don Alfonso, amigo mío,
allí se montó un buen lío
pues, como bien intuirá,                                  80
muchos de los reunidos
—aun sin estar sindicados—
entendieron conculcados
sus derechos adquiridos].                                84

Y una voz salió de allí,
la voz de un nuevo Luzbel:
«¡Quien no piense como él
salga conmigo de aquí!».                                 88

Y como muchos pensaron
que el autor del solevanto
tenía más razón que un santo,
junto a él se alinearon.                                     92

Por decirlo cómo es:
la mitad de la abadía
votó por «buscar la tía»
(chercher la femme, en francés).                    96

De ahí que plantara cara
a la restante mitad,
y exigiera que el abad
las cuentas le liquidara                                    100
como bienes gananciales:
mantas, sábanas, patatas,
y un buen saco de carruatas
para sus juergas carnales.                                104

Después del reparto aquel,
el grupo descarriado
dio el asunto por zanjado
y se fue con su “Luzbel”.                                  108

[Parece ser, Don Alfonso,
que el rebelde era un hermano
converso, falso cristiano,
y que no pasó de intonso.                               112
ya sabe usted: la tonsura,
la tradicional calvilla,
la famosa coronilla
con que se tocaba EL cura).                                      116
Por decirlo cómo fue:
“No era monje de fiar”,
pues nunca llegó a abjurar
de su originaria fe.                                           120

Episodio Tercero
(En el que se habla de la actitud lasciva de los monjes rebeldes y de sus fatales consecuencias)

Ahora, oíd lo que hicieron
aquellos frailes venales
por complacer las carnales
tentaciones que tuvieron:                               124

Se fueron por las aldeas
de las comarcas vecinas,
a raptar a sus sabinas
gordas, flacas, guapas, feas                             128
El grupo huyó, cual poseso,
con su carga de pecado,
a darse el lote soñado
(se las raptó para eso).                                     132

Y, como dijo una copla,
que alcanzó gran difusión
más allá de la región
(pues llegó a Constantinopla):                         138
En las montañas vecinas
con las mujeres vivieron,
y, cuantas veces quisieron,
yacieron con las teatinas”.                              142

Durante muchas jornadas
los exfrailes —ya “paisanos”—
disfrutaron como enanos
con las mujeres raptadas.                                146
Y es que, cuando desplegaban
aquellas partes pudendas,
al contemplar tales “prendas”,
ellas se les entregaban.                                    150

[Lo que me parece grave,
ya que el vigor varonil
y el éxito mujeril
eran obra de un “jarabe”.                               152
Si bien, y a decir verdad,
ese vigor del que hablamos
(y que, tal vez, envidiamos)
tuvo su caducidad:                                          156
Caducidad por defecto.

Al quedarse sin carruatas,
probaron con las patatas,
mas no producían su efecto.                           160
Por lo que llegó el fracaso
de tan lasciva aventura,
ya que la historia asegura
—con respecto al raro caso—                         164
que a los frailes disidentes
—por efecto secundario—
el brebaje fornicario
les dejaría impotentes,                                     168
por lo cual, desesperados,
mejor prefirieron irse
(eufemismo por “morirse”)
que vivir como castrados.                                172
En resumen, perpetraron
poner fin a las sus vidas,
y una noche —y a escondidas—
entre ellos se mataron.                                    176
 
Epílogo
(Donde se da por sentado que las almas de los monjes siguen presentes aquí)

No vaya usted a creer
que la historia ha concluido,
pues, de muchos es sabido
que, después de fallecer,                                 180
aquellas almas dejaron
su envoltura terrenal
y, para purgar su mal,
en Teatinos se quedaron.                                184

Y ¿piensa que cada alma
vaga por este lugar
con el fin de descansar
y purgar su mal en calma?                              188
Pues no, que los viejos frailes
entran aquí por la noche
y danzan a troche y moche,
organizando unos bailes                                 192
en los que dan rienda suelta
a su aflicción. Y la torre,
cuando esa gente «la corre»,
despierta toda revuelta:                                  196
Testigos son las riadas
de sucias aguas infectas
que en nuestro sótano, eyectas,
producen con sus meadas.                              200

Supongo que habrá leído
en nuestra prensa local
un caso sensacional
en el Campus ocurrido.                                    204
Hablo del caso de un coche
que, estando en su aparcamiento,
sin humano movimiento,
se desplazó en plena noche.                           208
Y de aquel otro incidente
en que un cubo de fregar
se echó, de pronto, a rodar
sin haber nadie presente,                                212
al tiempo que, a la fregona,
no sabiendo lo que hacer,
también le dio por correr
y no paró hasta Gerona.                                  216

Y un último turbamiento:
los precios de nuestro bar
se incrementan sin cesar:
¡desde octubre un diez por ciento!                 220

Todo es obra gratisdata
de nuestros viejos vecinos,
de aquellos frailes ladinos
que, por beber la carruata,                             224
se enfrentaron a su suerte.
Y es que, en cuestión de extravío,
Don Gonzalo, amigo mío,
el del sexo ¡está de muerte!                            228