lunes, 1 de abril de 2013

   
    Este corsario tiene una vena religiosa poco al uso; sin ser muy amigo de procesiones y de ritos populares, cree, firmemente, que un ser excepcional dio la vida por defender sus ideas y, por ende, por aquellos que decidieron compartirlas. Si hubo un premio a su labor, extensivo a quienes creemos en Él,  tuvo que ser este


DOMINGO DE RESURRECCIÓN

El alba se despierta alborozada.
El hijo de Dios vivo resucita:
no ha podido la muerte en esa cita
cobrarse, como es norma, su soldada.

La piedra, del sepulcro retirada,
da paso a quien es luz, y en ella habita,
a quien venció a la muerte, la maldita
herencia del pecado y de la nada.

Y Cristo, a quien la ira sin sentido
matara provocando al Dios Eterno,
resurge de la tumba y cobra vida:

nos abre el Paraíso, ayer perdido,
derrota a los poderes del averno
y cumple su palabra prometida.


jueves, 28 de marzo de 2013

     Quiero dedicar este chisneto a Diego Gómez Cabrera, el más fiel pregonero y mejor recitador de nuestra Semana Santa. Lastima que la sinrazón y la envidia de muchos nos hayan privado de su cálida y sentida voz en unas fechas tan entrañables para todos los malagueños.
    Diego, querido hermano, la gente de buena voluntad y tu "Cautivo" te quieren y están contigo. Un fuerte abrazo.


¡AL RICO PAN CON ACEITE!

                   I
En un hogar gitano se pasaba
tanto apuro, pobreza y carestía,
que, cuando se cenaba o se comía,
sólo pan con aceite se cataba.

El padre repartía el unto escaso
a ritmo de tambor procesional,
y le daba a la escena un ritual
similar al de un trono que va al paso.

Y haciendo de tambor y resonancia,
marcaba un pon, pon, pon, porrompompón,
al tiempo que soltaba aquella “untancia”
a razón de una gota a cada pon.

Mas los trozos de pan, con tal escancia,
se quedaban más seco que un terrón.

                   II
Sin embargo, al hacer porrompompón,
dispensaba en su bollo la aceitera
con tanta lentitud y en tal manera,
que siempre le caía un chorreón.

De ese modo, aquel padre se escanciaba
tal cantidad de aceite y con tal arte,
que la alcuza perdía buena parte,
cada vez que su turno le tocaba.

Como el hambre es amiga de ocurrencia,
al llegarle su turno a un gitanillo,
y por ver si cambiaba la receta—
le dijo a su papá la menudencia:

“Opá, pare usté er trono aquí un poquillo,
que voy a ve zi canto una zaeta”.




miércoles, 20 de marzo de 2013


Amigos y amigas, gracias por vuestros buenos y saludables deseos.
Con el fin de no perder la comba “chisnetera”, traigo hoy esta improvisada historieta, que me fuera contada por una querida alumna y amiga, Meli Nadales.
Si no vuestra sonrisa, haced uso, al menos, de vuestra tolerancia.
Gracias otra vez.


EL CATETO Y EL PUNKY DE SU PUEBLO

Un cateto que había regresado
a su pueblo natal, dejado antaño,
se topó con un tipo un tanto extraño
en materia de ropa y de peinado.

Movido de una gran curiosidad
por el punky de cresta colorada,
le preguntó, con voz entrecortada,
al joven del penacho, por su edad.

“Cumplí los veintitrés el mes de enero.
¿Por qué quiere saber usted de mí?”.
Y respondió el paleto al pinturero:

“Podrías ser mi hijo y me acoquina:
es el tiempo que hace que me fui,
tras hacerle el amor a una gallina”.

viernes, 8 de marzo de 2013


      
Pelargón, Nativa, leche humanizada…
donde esté la teta de una madre…:
la otra teta (evidentemente). ¡Buen finde!


EL ANTOJO DE UN HOMBRE HUERFANITO

              [I]
En un vagón de tren de estrecha vía,
la madre de un bebé, todo dulzura,
ateta con cariño a su criatura
que mama con normal glotonería.

Testigo de la escena, un pasajero
que ocupa plaza frente al atetado,
parece recrearse ensimismado.
La mujer le reprende: “¡So grosero!”

Oído aquel insulto radical,
el hombre se sincera de inmediato:
“Señora, no me juzgue usted tan mal

Escuche, por favor, este alegato:
jamás probé la leche maternal,
que solo conocí la de orfanato.

                [II]
De ahí que haya mirado sin obstancia
la escena del atete de su niño,
y, viendo en ese gesto tal cariño,
he vuelto a recordar mi dura infancia”.

Habida la precisa explicación,
expuesta por el dicho convecino,
la mujer se apiadó del orfelino,
y díjole ofreciéndole un pezón:

“Si quiere, pruebe un poco de mi teta,
a ver si se le quita esa añoranza”.
Tras una invitación tan atrevida,

el hombre deja libre su banqueta,
da un paso hacia adelante y se abalanza
dispuesto a darse el gusto de su vida.

                 [III]
Y, asido al buen pezón como una lapa,
el hombre, que no sabe del instinto,
no chupa cual bebé, sino “distinto”:
la teta se le viene y se le escapa.

Cachonda, por el rudo mamoneo
que produce el chupón cuando arremete,
la mujer, que no piensa en el destete,
nota que se le sube un cosquilleo

que luego se le baja a los talones:
“Pídeme lo que quieras, corazón”,
le dice al "huerfanito" la melones.

Y el nota, sin soltarse de la teta,
masculla su deseo, el muy glotón:
“¿No tendrás en el bolso una galleta?”


sábado, 23 de febrero de 2013


     Esto de escribir cuando uno quiere, sin tener que pedir disculpas por el retraso, olvido, u otra razón personal que me acontezca, me produce una especial tranquilidad. En alguna parte he dicho cuál habría de ser la frecuencia "ideal" de mis historias: un lapso tan flexible que no me obligara a cumplir con un calendario previo establecido, y es que, desde que pagan por escribir:

"No hay un oficio peor
que el de aquel que está obligado
a escribir (lo quiera o no)". 

   Dicho esto, ahí va el chisneto de esta semana que termina, y que quiero dedicar a mi alumna Amalia.



ALMANZOR CUANDO ESTUVO EN NUESTRA TIERRA

              [I]

Cuando Almanzor estuvo en nuestra tierra,
pidió a sus consejeros que buscaran
diez vírgenes judías que ocuparan
el harén de su alcázar de la sierra.

El encargo les dio no poca lata:
por más que demandaron y buscaron,
sólo nueve judías encontraron
(si se entera Almanzor, igual los mata).

Tenían que encontrar a una suplente,
y uno de aquellos sabios sugirió
pedir a un mariquita del terreno

que aceptara pasarse por la ausente.
Finalmente, hubo uno que accedió,
tras oír lo que dijo el sarraceno:

              [II]

«Llevarás una rubia cabellera,
vestirás una túnica dorada,
serás, con mil fragancias, perfumada,
y tendrás, cómo no, buena pechera

Quedóse el mariquita cautivado,
y el día de la prueba, ante la cata,
se relamió de gusto como gata.
«¿Se mostrará Almanzor apasionado?»

El moro, que era un hombre muy castizo,
decidió examinar la mercancía
y ver su contenido cogedizo.

Por eso le chocó aquella judía:
¿aquel vivo pellejo era un postizo?
Y, al fin, pregunta el fiero ismaelita:

“¿También eres judía, jovencita?”
Y dice el maricón: “Sí, tío macizo,
soy judía del Barco [1], ¡y con chorizo!”



[1] De El Barco de Ávila.









lunes, 11 de febrero de 2013



LOS NIÑOS DE UNA ESCUELA MARBELLÍ

                 [I]
Entre las novedades más recientes
que la Junta Rectora ha establecido
en Marbella, ese pueblo tan sufrido
que se baña en un mar de aguas argentes,

está la fundación de instituciones
regidas por el gran precepto humano:
Fomentar la igualdad del ciudadano
a todos los niveles y extracciones.

Esto dicho, podremos comprender
la historia que os relato en este día
y que, ha poco, me diera a conocer

mi cuñado guasón, Félix García,
que se la oyó al sobrino de un amigo
que, a su vez, la escuchó de un fiel testigo.

                [II]

Contaba que, en la escuela comunal,
aquella a la que van pobres y ricos,
foráneos y nativos, chicas, chicos,
a aprender con provecho y por igual,

en clase de lenguaje, el profesor
explicó un ejercicio consistente
en usar la expresión probablemente
según este modelo inspirador:

“No encuentro mi bolígrafo chapado,
probablemente lo dejé en el traje”.
Le llegó, pues, el turno al pupilaje:

“Te toca, Borja Luis”. Y el mencionado:
“Mi padre va en un porsche de viaje,
probablemente el rolls esté averiado”.

                 [III]

Muy bien —dijo el maestro—, todavía
oiremos más ejemplos. Tú, Anaís”.
“Mi madre, con Iberia fue a París,
probablemente el jet lo prestaría”.

El ejemplo siguiente, el de Cipriano,
un alumno oriundo de Marbella,
provocó, de seguida, una querella:
“Mi abuelo lleva el Times en una mano,

probablemente quiere ir a cagar”.
Y se enfadó el maestro, don Andrés:
“¿Qué disparate dices, so cateto?”

“¿A qué, si no, lo habría de llevar
si mi abuelo no entiende na de inglés
y el pobre es, además, analfabeto?”





miércoles, 6 de febrero de 2013

 Mi querido amigo, compañero, y padrino académico, me remite un correo que solo nos interesa a él y a mí.
Tan noble y delicado mensaje me ha obligado a recuperar la historieta que sigue. Él la entenderá; en cuanto a vosotros, lectoras y lectores, espero que paséis un buen rato de reflexión galena.


DE VISITA AL TRAUMATÓLOGO

Uno que se las da de sabidillo
acude a un traumatólogo eminente,
y, se autodiagnostica firmemente:
“Doctor, tengo un desgarro en el tobillo”.

El médico le explora con cuidado
y, luego de sacar sus conclusiones,
le dice que se baje los calzones.
“Doctor, si es el tobillo el afectado”.

El hombre, que desoye aquel aviso,
le introduce una tranca por el ano;
el otro se revuelve como un lince.

Al cabo, el diagnóstico es preciso:
“Esto sí es un desgarro meridiano;
lo del tobillo, solo es un esguince”.