viernes, 19 de agosto de 2016

UN GATITO NOVATO Y OTROS GATOS



        Con un fuerte abrazo a Fernando Raya, mi querido amigo y valedor en la UMA, que cumple años y está en casa, aquejado de una dolencia en la rodilla. ¡Cómo nos parecemos, Fernando! (Estamos como para dar vueltas...)


Un gatito en edad adolescente,
oía cómo hablaban los mayores,
de ligues con gatitas y de amores,
y de ir a “follar” proximamente.

El felino novel desesperaba
por ir con todos ellos al evento,
sin haber aprendido hasta el momento
lo que, el vocablo en sí, significaba.

Los otros, por premiar aquel anhelo,
y, a fin de que el gatito se ilustrara,
decidieron servirle de modelo.

Y, así, cuando la noche despuntara,
irían, motivados por el celo,
en busca de una gata que folgara.


                            [II]
Cuando llegó la noche, la comparsa
puso rumbo a la plaza; mas llegada,
apareció una fiera desatada:
un perro no invitado a aquella farsa.

Al cánido le dio por darles caza,
y los gatos, actores del festejo,
desde el más jovencito hasta el mas viejo,
se dieron a dar vueltas por la plaza.

Y estuvieron así, giro tras giro,
gatos, gatito y perro, sin parar,
sin tomarse el más mínimo descanso.

Al cabo, dijo el joven: «Me las piro.
Voy a dar otra vuelta de “follar”,
y me voy a mi casa que me canso».


jueves, 18 de agosto de 2016

UNO CON UNA TOS QUE NO CURABA


Este chisneto, cuyo chiste original se lo oí a Pepe Frías, de Málaga, se va a Mallorca, a encontrarse con mi contrincante y amiga  de Apalabrados, I. S. C. 
Si no le llega por avión, le llegará nadando. Gracias, Isa, por tu amistad.

Uno, con una tos que no curaba,
en busca de remedio fue al doctor,
el cual, con un dejillo inquisidor,
le preguntó al enfermo, si fumaba.

Este dijo que sí. «Lo mejor es
–le aconsejó el experto consultado–
que el tabaco lo dé por olvidado,
y vuelva por aquí dentro de un mes».

El paciente siguió fiel el consejo;
pero, pasado el mes, la tos seguía,
y acudió a la consulta nuevamente.

El médico, arrugando el entrecejo,
le preguntó al paciente si bebía;
y el hombre dijo: «Sí, diariamente».

                            [II]
Recurriendo otra vez a su “receta”,
el médico le dijo en tono seco:
«Pues tendrá que quedarse “boquiseco”
otro mes, y llevar vida de asceta».

El hombre obedeció la prescripción;
pero, al cabo del mes, no estaba bueno.
Así que fue otra vez a que el galeno
diera con la dichosa curación.

El tal le preguntó «¿Come en exceso?,
¿trasnocha usted?, ¿practica mucho sexo?
«Pues, sí –le dijo el otro–, cada día».

«A “dieta” otro mes más, o mejor dos».
«Doctor –le dijo el hombre que tosía–,
me está quitando “to”, menos la tos».



lunes, 1 de agosto de 2016

EL MILAGRO DE LOS PANES Y LOS PECES

         El Evangelio del día (Mt. 14, 13-21) habla de la multiplicación de panes y peces, lo que me da pie para ofrecer esta historieta que tiene una versión precedente (aunque con otro final milagrero) en el libro Genio e Ingenio del pueblo andaluz, de Fernán Caballero. Recurro a la edición de A. Gómez Yebra, publicada por Castaglia en 1995.


         Un cura predicaba sobre el milagro del pan y de los peces, y habiéndose equivocado, dijo que cinco mil peces bastaron para satisfacer a cinco personas.
—¿Y no se ahitaron? —le preguntó un chusco.
— No, y ahí estuvo el milagro— contestó el predicador sin perturbarse.


EL MARIQUITA Y EL MILAGRO DE LOS PECES
Un domingo, en la misa matinal,
el cura que explicaba la homilía
hablaba de la gente que seguía
a Jesús de manera excepcional:

«Os hablo de un milagro sin igual:
con solo seis mil peces —les decía—
y tres mil panecillos, un buen día,
dio de comer a diez, como si tal».

Un mariquita de lo más fetén,
que oía desde un banco aquel sermón,
objetó con un dejo inconfundible:

«Eso, padre, lo hago yo también».
El cura, que ignoró la observación,
prosiguió con su prédica, impasible.

                          [II]
Al terminar, llamó al impertinente
que se acercó esbozando una risita:
«¿Acaso haces milagros, mariquita,
o me tomas el pelo, simplemente?»

El otro, con su gesto sonriente,
respondió, con mirada chiribita:
«Ay, padre, le salió fatal la cita:
dijo mucha comida y poca gente».

El cura se dio cuenta del error.
Aquel mariconcillo de sus culpas
le hizo comprender que estaba errado.

Así que se olvidó del malhumor,
le presentó al muchacho sus disculpas
y se marchó a su casa resignado.

                          [III]
Por la tarde, el buen cura repetía
el sermón en horario vespertino.
De peces y de panes con buen tino
hablaba a su parroquia y le decía:

«Seis  panes y  tres  peces, aquel día,
bastaron a Jesús, Santo y Divino,
para dar de comer en su camino
a la gran multitud que le seguía».

El cura satisfecho se ha quedado,
sin embargo el moñilla reacciona:
«Pues eso lo hago yo». Y va el sotana:

«¿Cómo habrías de hacerlo, maricona?»
«¡Ay, padre —le contesta el cuestionado—,
con lo que me sobró de esta mañana!»


domingo, 31 de julio de 2016

JOSÉ IGNACIO SE QUITA DEL TABACO




         Hoy es el “segundo santo” de alguien muy querido para mí (él, sin duda, lo sabe), por eso quiero traer a este espacio un chisneto que compuse a raíz de una charla cuyo contenido hago público, ahora, por primera vez.
         El chiste es fruto de una ocurrencia “Velazquiana”, a partir de la cual he recreado esta historia verídica, acaecida en el despacho 426 de la torre 4 de la Facultad de Letras de la UMA (mi antiguo despacho).
         Va por ti, Nacho.


JOSE IGNACIO SE QUITA DEL TABACO
La historia sucedió años atrás.
José Ignacio seguía aún activo:
cátedro en nuestro elenco educativo,
y vice de la UMA, y mandamás.

Pasaba por momentos que inquietaban,
pues, habiendo dejado de fumar,
el “mono” le apremiaba sin cesar
y ni parches, ni chicles resultaban.

Quintín, que se encontraba en mi despacho,
le brindó una asombrosa solución:
«Prueba con berenjena o con achira,

contienen nicotina», dijo a Nacho.
Y repuso Velàzquez, socarrón:
«He probado también; pero “no tira”».



sábado, 9 de julio de 2016

A LA MEMORIA DE MI MADRE



 

Se cumplen hoy veinticinco años de la muerte de mi madre, y este poeta (no solo del humor) quiere honrar su memoria con unos versos que escribí unos años después de su partida, a raíz de la pérdida de nuestro padre, Enrique Redoli Bueno.

Mis hermanas, nuestros hijos y nietos han rezado por esta esforzada mujer que, con una fe inquebrantable, salió y nos sacó adelante, anteponiendo el bienestar de los demás al suyo propio. Fundadora de la Hermandad de Nuestra Señora del Rocío en Málaga, sigue pidiendo en el Cielo por todos nosotros. Dios bendiga el recuerdo de Manolita Morales Parreño.




.
No pienses, madre, que te eché en olvido
porque no derramara por tu ausencia
las lágrimas de duelo y condolencia
que por el padre ausente yo he vertido.

Ni olvido tu calvario, padecido
con tal resignación y tal paciencia,
que era fácil rendirse a la evidencia
y admitir que El Señor te había elegido.

Que, al ver cuánto sufrías, madre buena,
a Él le supliqué que te llevara
y, así, pusiera fin a tu condena,

yo, a cambio, ni siquiera lloraría,
por lágrimas y llantos que guardara
en el mar de mis ojos, madre mía.


Mi hija mayor, Isabel, me ha enviado el texto que transcribo a continuación, y del que ha hecho partícipe a sus hermanos y amigos. Me ha parecido oportuno incluirlo en esta página porque entiendo que refleja el sentir de cuantos queremos y añoramos a Manolita Morales, madre y yaya.

                               Sin saber porqué, he entrado esta mañana en la página de la Hermandad del Rocío de Málaga. Algo inexplicable ha hecho que entrara y me pusiera a indagar… Y resulta que, indagando, he encontrado esta foto de la abuela y me he emocionado muchísimo… Le he dedicado unas palabras en mi perfil de facebook:

“¡Mi querida abuela…! ¡Cómo te echo de menos, abuelita! Cada día pienso en ti, en tu sonrisa permanente a pesar de las circunstancias, en tu abrazo cálido cuando me subías en tu regazo y nos balanceábamos en tu butaca, en cómo te pintabas los labios de carmín, sin ni siquiera tener un espejo cerca… Te marchaste antes de tiempo y no supe afrontar tu pérdida prematura…, pero sé que nunca te fuiste del todo…

       A veces te siento cerca; reconozco tu perfume. Sé que me proteges como el Ángel de la guarda para que nada malo me ocurra… Desde el Cielo, con un clavel en tu cabello ensortijado, tu collar de perlas y tus labios de rojo carmín, nos observas y nos cuidas a ritmo de fandangos, unos de Valverde del Camino, la tierra que te vio nacer, con ese salero y esa gracia que te caracterizaban… Donde quiera que estés rezo por ti, y cada vez que bailo, levanto mis ojos al cielo y te dedico todo aquello que bailo con todo mi cariño, abuela… ¡Te quiero, Yaya…!”


Luego, la tía Luchi me ha recordado que hoy hace 25 años que la abuela se fue… Sabía que hoy, 9 de julio era un día importante, pero no recordaba exactamente qué día era, y porqué me sonaba como algo significativo. Ahora lo comprendo.




domingo, 3 de julio de 2016

UNA INSPECCIÓN RUTINARIA DE ESCUELA



      Mi colega, amigo y compañero, el profesor Calle Carabias, se nos jubila en la UMA. En su honor, y con no pocas dificultades, he compuesto este chisneto múltiple, basado en una historia chusca que el propio Don Quintín cuenta como nadie. El hecho de que  tan honorable humanista arranque carcajadas con su historia "en vivo",  ha supuesto para mí un verdadero reto a la hora de adaptarla al verso: muy posiblemente, el mayor que he encarado hasta ahora... Querido Quintín, espero no haberte defraudado.


UNA INSPECCIÓN RUTINARIA EN LA ESCUELA
En una antigua aldea salmantina,
cercana a su honorable capital,
había un ajetreo inusual
en la escuela unitaria masculina.

Su profesor, a quien cursara cita
un inspector del Cuerpo Educativo,
se hallaba preocupado y pensativo
por culpa de la incómoda visita.

Creía, y con razón, que su alumnado
–toda vez que era un tanto analfabeto–
le dejaría mal, y, ante el dilema,

cual hombre en mil recursos avezado,
se le ocurrió salir de aquel aprieto,
con una perspicaz estratagema.

                          [II]
Acordó con los chicos su postura:
soplarles” las respuestas adecuadas
a posibles cuestiones formuladas
según el silabario de lectura.

«Yo me pondré detrás del inspector
y os daré la respuesta con un gesto.
Y si lo hacemos bien, saldremos de esto
sin haber cometido un solo error».

Convinieron con él los colegiales,
y el buen educador, ya más calmado,
se aprestó a recibir al funcionario

quien, tras un simple “hola” a los chavales,
y una seca palmada al emplazado,
se puso a consultar el silabario.

                          [III]
«Vayamos, don Quintín, a nuestro asunto.
Observo buen talante y disciplina.
Que están bien educados se adivina;
veamos cómo leen en conjunto».

Dicho y hecho se fue hasta el encerado
para escribir con magistral grafía
la palabra “caballo”. «¡Qué alegría!
–reconoció el maestro– ¡Está chupado!

El vocablo es muy fácil de “soplar”».
Y se puso detrás del inspector
imitando el galope del equino.

Los niños se pusieron a pensar
e intuyeron la pista del tutor.
Y cantó el alumnado salmantino:

                          [IV]
«Ca—ba—llo». Superado el desafío:
«¿Ve usted –dijo el maestro, tras el “aria”–
cómo está preparada mi unitaria?
Escriba otra palabra, señor mío».

Y el timado inspector cogió la tiza
y de nuevo escribió –ahora, “jinete”–.
Y el maestro, asumiendo el nuevo brete,
se inclinó para hacer la agachadiza

y darse de nalgadas varias veces.
«Ji—ne—te», coreó “la escolanía”».
Con ello el optimismo del tutor

se dejaba notar, ahora con creces.
«¿Le quedan más palabras todavía?
–le preguntó el maestro al inspector–.

                          [V]
Si es así, no se prive. ¡Vamos, ande!».
Y el otro dijo: «Bien, me queda, una».
Y, por cambiar de trama caballuna,
“PÉNDULO” transcribió con letra grande.

Y diose el buen maestro del que os hablo
a remedar con lógico meneo
(esta vez con vaivén y balanceo)
el rasgo pendular de aquel vocablo.

Ver el brazo moverse de aquel modo,
alzándose y bajándose pausado,
tensándose y doblándose en el codo...

dio una pista engañosa al alumnado,
que, mirando al maestro de soslayo,
silabeó: “La po—lla del ca—ba—llo”.



   
       





jueves, 30 de junio de 2016

TRES GERIATRAS EN UN CONGRESO



En este último día que paso en el despacho 426 de la torre cuatro de la Facultad de Letras de la UMA, en el que he “residido, recibido y revivido” desde el año 1985,  escribo este chisneto que quiero dedicar a mi sobrino Pablo, cuya onomástica celebró ayer, y a mi compañero Pedro Zurita (por lo mismo).

 Hace un par de días los medios de comunicación publicaban una noticia con relación a un cementerio que no se había llegado a construir en una ciudad castellana, a pesar de que la especulación sobre el terreno en cuestión había producido pingües beneficios a quienes participaron en el pelotazo. ¿Sería posible que la no construcción del susodicho cementerio estuviera justificada en el contenido de la historia que ofrezco?


TRES GERIATRAS EN UN CONGRESO
En el breve descanso de un congreso,
tres ilustres geriatras asistentes
discuten ciertos datos referentes
a la media de vida y todo eso.

“Yo creo —dice uno—, y por demás,
que el vasco es más longevo en existencia”.
“Pues yo —tercia el segundo en la pendencia—
opino que el gallego vive más”.

“Ninguno de los dos tenéis razón
—manifiesta el tercero, un maño serio—,
se vive mucho más en Aragón.

Hicieron en mi pueblo un cementerio
y, en vista de que nadie se moría,
mataron a un abuelo de mi tía”.